romeo

Querida Julieta:

Debes saber que no soy quien crees. He intentado serlo, dios sabe como, pero ha llegado el momento de la verdad.
No soy alto, ni rubio, ni ingeniero, ni conozco a Bruce Sprinteen, ni le he compuesto ninguna canción, ni siquiera hablo inglés.
La foto que te mandé es de un primo mío. La recorté del álbum familiar.
Tampoco tengo negocios, trabajo de dependiente en una mercería. No me gusta mi trabajo, no me gusta mi vida, por eso he sido quien quería ser mientras me comunicaba contigo.
He creado una ilusión y me he acabado liando. No se como pedirte perdón.
Llevo una semana sin comer, desde que fijamos nuestro primer encuentro.
Lo único verdadero es el sentimiento. Te quiero.
Me siento culpable y ridículo. Cuando encuentro a la persona de mi vida lo fastidio todo. Ya nada tiene sentido para mi.
No acudiré al encuentro.
Si te sirve de consuelo te diré que en momento de echar esta carta al correo mi corazón estallará en pedacitos y se desperdigará por el suelo definitivamente.




Querido Romeo:

He recibido tu carta y la he leído.
He vivido en una nube estos últimos meses. Debo confesarte que cada detalle que conocía de ti me ilusionaba más y más, cada palabra era la confirmación de que tú eras mi media naranja. Los días se me pasaban recomponiendo cada centímetro de ti, cada faceta de tu personalidad, te convertiste en lo más cercano a mi príncipe azul.
Y ahora esto…
Puedo confesarte ahora que algo sospechaba, había un detalle que nunca se confirmaba, tanto adorno, tanta perfección nunca culminaba. Nunca acabaste de ser el hombre ideal.
Me escamaba tanta inteligencia, tanta intrepidez, tanto gimnasio, porque algo echaba en falta, algo que tú no querías mostrarme, que nunca llegaba. Pero al leer tu carta lo he comprendido todo.
Se han confirmado mis sospechas
A todos los adornos de tu adorable persona le faltaba algo, y ahora sé que también tienes un gran sentido del humor.

3 comentarios:

Augusto López dijo...

En el blog tienes material para hacer un peazo de libro de relatos.

Bernardino dijo...

Gracias por leer y por ser tan amable.

Nikté dijo...

Niño, como siempre abordas el humor y te lo llevas a tu terreno. Veo una cosita, y es que las voces son las mismas. No se diferencia la de Romeo con la de Julieta, es como si hablara la misma persona y saliera de Romeo todas esas palabras. Pero me lo he leído con una sonrisa en la boca, si a ti te basta, es genial que sea así.

El mío tenía idea de que fuera algo parecido: carta y respuesta, no sé más, me tengo que poner a ello. ¡Qué rápido lo habéis escrito, de verdad que os envidio, a mi me cuesta tanto arrancar.. Besucos pa ese Romeo.