FECHAS

El hombre grande siente la nieve crujir bajo sus pies. Van acercándose
desde todas partes amigos, compañeros, gente pequeña llena de amor, lo
rodean, lo abrazan. Abrazo colectivo, siente nuestra fuerza, nuestro
calor, estamos contigo ¿lo sientes? Estamos juntos en esto. Lo harás
de maravilla, como siempre, estamos orgullosos de ti.

El hombre grande ya lo sabe, lo siente, asiente y no se demora. Sube
al trineo y se despide con un “hasta ahora”. Le despiden con la mano
levantada.

La gran aventura es un abrir y cerrar de ojos, chimeneas, calcetines,
árbol, regalos, chimeneas, calcetines, árbol, regalos. Todo es rápido,
vertiginoso, mágico.

Sólo cuando junto al calcetín hay un plato con una taza de chocolate y
alguna galleta se ralentiza un  instante. No puede evitar oír el
mensaje que los dedos de niño dejan en el plato. Esto es para ti, para
que repongas fuerzas, te quiero.

Escuchar los mensajes es parte de la misión. Los pequeños corazones
parecen tener un amplificador, a veces los mensajes son
ensordecedores. Las galletas son para los renos, el licor para que
entres en calor, he pensado en ti todo el año, incluso en verano. Oh
chico, se que la intención es buena, pero.

Es capaz de renunciar a las primeras copas, muchas,  pero la lista es
tan larga, y tantos niños quieren que el hombre rojo entre en calor.

Va en su naturaleza, es incapaz de hacer tanto desprecio, el primer
trago de licor se produce cuando ya va por la mitad de la lista. Este
año se ha sentido fuerte.

Baja como una medicina mágica, se despierta el verdadero espíritu
navideño. Son tantos vasitos, también hay chocolate, y leche, para los
renos, que también tienen derecho.

Los renos saben qué hacer. Se entienden con una mirada.

Todo va más rápido. Todo es tan fluido, tan instintivo, la chimenea,
el árbol, el calcetín, el licor, el regalo, jo, jo, jo.

 Una vez más, la rutina es confortante, los ejes se engrasan,
resbalan, todo fluye y el trineo cada vez más ligero, que noche, que
noche, feliz navidad a todos. Os quiero. Ops, he tropezado, estoy
bien, estoy bien.

Ya no hay frío cuando vuelve a casa. Fin de la aventura, satisfacción
por el trabajo bien hecho. El hogar, ya estoy aquí, donde mi chocolate
caliente, vamos, donde mis sesiones de grupo, he vuelto a caer, pero
tengo todo un año para volver a rehabilitarme.

Van acercándose desde todas partes amigos, compañeros, gente pequeña
llena de amor, lo rodean, lo abrazan.

Abrazo colectivo, siente nuestra fuerza, nuestro calor, estamos
contigo ¿lo sientes? Estamos juntos en esto. Lo harás de maravilla,
como siempre, estamos orgullosos de ti.

7 comentarios:

Augusto López dijo...

Todo un regalo navideño este cuento.

Bernardino dijo...

Feliz Navidad. jo, jo, jo.

On Girls dijo...

:-D Muy bonito!

LAS MANITAS DE ELU dijo...

Me encanta, es que llegas al final y no puedes evitar la sonrisa jajajajaj

Bernardino dijo...

Gracias por leer y por comentar. Ya estoy más tranquilo.

aguquen dijo...

El pobre, como todos, no puede con sus demonios; por suerte, no hay nada como una montonera de abrazos para que nos levantemos y sigamos, hasta que otro día (no lejano) volvamos a caer. Y así.

Bernardino dijo...

Así, así.